violeta y otros

Las ventanas abiertas

La autora del libro de poemas, Violeta Gambín Sevilla, ha escrito este poemario para dedicarlo a quienes   están en el atardecer de la vida. 

Cuando en el corazón tenemos odio y este no encuentra salida, debemos alejarnos de aquello que nos lo provocó. No importa el tiempo que tarde en cicatrizar la herida, lo que importa es que durante este periodo de retirada, brotará la reflexión y se agudizará la mente dando paso al olvido. De ahí que de vez en cuando sean buenos ciertos descansos para acostumbrar al corazón a mirar con los ojos del alma. 

Para olvidar no es necesario torturarse con lo que pudo haber sido y no fue; para olvidar sí es necesario abrir las ventanas del alma, esos chacras que están en nuestra mente y que son los únicos lugares a los que debemos encaminarnos para aliviar los ultrajes, las humillaciones y el dolor. No hay mejor terapia que cerrar la puerta al pasado con la mirada puesta en el futuro: respirar, respirar y mirar a tu alrededor, pues ningún pasado puede ser mejor que el futuro que está por venir, y que debemos construir con ilusión.

DON TRAJE Y DON GABÁN

Don Gabán y don Traje acurrucados están
en el portal de un edificio que cobijo les da.
Don Gabán era maestro de escuela;

y don Traje trabajaba en una tienda

como comercial.
Hace un año perdieron techo y trabajo.
Hoy no tienen mesa a la que sentarse ni turrón
ni champán ni regalos de Reyes ni ilusión ni Navidad.
«¡Ábreles la puerta de tu casa, déjalos entrar!»
…que llegó Navidad.
Comparte con ellos mazapanes, cordero,
alegría, villancicos y lo más importante:

el calor de un hogar.

Dice la voz de la conciencia que azuzándote está:
«¡No olvides que hoy es Nochebuena,
y mañana Navidad!
»Que te puedes ver algún día
pobre de solemnidad,
y te gustará que una mano amiga
te regale amor por Navidad.
»Por que no has de olvidar,
que don Traje y don Gabán
tuvieron casa un día y un abeto
con colgantes de colores divertidos,
y hasta una mesa bien dispuesta
con viandas y buenos vinos al llegar Navidad».

«¡Ábreles la puerta de tu casa,
déjalos entrar!»
…que llegó Navidad.

Hoy que es Nochebuena el cielo se viste de estrellas,
y la luna refulgente está, porque tu corazón
has abierto a don Traje y a don Gabán.

Ventanas abiertas

Otoño entra, ¡entra en mi casa!
He dejado mi ventana abierta
para que se cuele el aire fresco
de la noche y renueve mis ideas.
Pensamientos nuevos dejará

revolotear en mi cabeza,
como si fueran pájaros
que vienen de otras tierras.
Sentiré sus quejas como si fueran mías.
Sus cantos dejarán, en mi mente cada día,
pequeños soplos de nueva vida.
Dejaré que entren. No me da miedo
que otros piensen de manera diferente.

LA MUCHACHA DE LA DULCE MIRADA

La chica de la dulce mirada se refleja

en el espejo del agua y, admirada,

contempla en él su silueta enmarcada.

¡Silencio! Apenas unos momentos lejos del miedo,

segundos de descanso que brinda a su cuerpo.

Libre, se atusa el pelo con sus dedos,

descansada de un mal recuerdo.

¡Ya no está él para gritarle,

para pegarle,

para arrancarle  sus sueños!

Descalza, camina por el sendero, untando sus pies

en barro fresco.

Se siente feliz, como una niña

que estrena zapatos nuevos.

¡No quiere que llegue la hora de ir a su encuentro!

Prefiere la distancia al abucheo,  al desprecio,

al juego del amante enamorado de los celos.

Coqueta, se arregla su demacrado aspecto:

¡no quiere que la vea sufrir en silencio!

Quiere sentirse digna, dueña de sí misma…

¡mujer por un tiempo!

Pero de pronto ve truncado su sueño:

el marido regresa como todas las noches:

Ebrio.

La muchacha palidece de nuevo.

Se siente débil, incapaz de enfrentarse

al monstruo que él lleva dentro.

Como todas las noches

desde que él le declaró amor eterno,

ella aprieta los puños para no gritar su sentir:

no ser más que un objeto, del que él abusa

sin contemplaciones ni miramientos.

Le gustaría salir corriendo, alejarse de aquel infierno,

pero él la sujeta del pelo

y la arrastra por el suelo.

Ella ahuyenta a su dolor,

anegado en lágrimas  su rostro descompuesto.

¡Algún día la matará!

https://www.youtube.com/watch?v=b6aJmLSxPwc

 

LOS DRAGONES DE LA GUERRA

Advertí el miedo en tus ojos negros

en la noche oscura de tu silencio.

La media luna adorna tu negro pelo.

De luto y pena se viste tu pueblo.

Los dragones de la guerra lanzan bombas de fuego.

En jirones se rompió el velo.

Al jinete de la guerra dragones poderosos le alimentan.

Se muere Gaza al paso del jinete de la guerra.

El jinete de la guerra como un segador

¡siega que te siega!, dejando muertos a su paso por la tierra.

El jinete de la guerra ha llegado cabalgando,

ha viajado muy despacio y su espada lleva en alto.

 

 

Anuncios